domingo 30 de noviembre de 2008

Close your eyes and...

Hoy, sintonizando la radio, me he acordado de una conversación finales de noviembre, pero de 2007.


«Diossss, qué temazo. Venga va, póntelo y así te pones en situación. Te relajas, disminuye tu estrés. Es la canción del buen rollo. No puedes estar de mal humor con ella. […] Mira, vamos a hacer lo siguiente: te pones la canción desde el principio, cierras los ojos y mueves la cabeza a los dos lados. Te dejas llevar por la música y, cuando termine, los abres. Mientras te escribo la opinión y así cuando los abras estarás sonriendo y lo que te ponga te sentará mejor...»




Tenías razón, sigue siendo un temazo. Pero esta vez no ha funcionado... Supongo que el éxito también depende de la persona a la que veía al abrir los ojos...

jueves 27 de noviembre de 2008

De Neruda

Muere lentamente quien se transforma
en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días
los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no arriesga vestir un color nuevo
y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien hace
de la televisión su gurú.

Muere lentamente quien
evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las "íes" a
un remolino de emociones,
justamente las que rescatan
el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos
y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea
la mesa cuando está
infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto
por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos
una vez en la vida, huir de
los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente, quien pasa los días
quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandona
un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto
que desconoce o no respondiendo cuando le
indagan sobre algo que sabe.


Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo
exige un esfuerzo mucho mayor que
el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará
que conquistemos una espléndida felicidad.

miércoles 26 de noviembre de 2008

A mess

¿Qué hay entre la pasión y la rabia? ¿entre la comprensión y el agotamiento? ¿entre los hoyuelos y las lágrimas? ¿entre la fuerza de voluntad y la dejadez? ¿entre la alegría y la tristeza? ¿entre el acercamiento y el orgullo? ¿entre el cariño y la indiferencia? ¿entre la certeza y la duda? ¿entre el avance y el retroceso? ¿entre la ilusión y la desgana? ¿entre la estabilidad y el desequilibrio? ¿entre la confianza y la incredulidad? ¿entre el piropo y el mal gesto? ¿entre el optimismo y el pesimismo? ¿entre lo interesante y el aburrimiento? ¿entre la añoranza y la costumbre? ¿entre el amor y el olvido? ¿entre la vida y la muerte?
Un soplo.


La vida es un soplo, tras otro, y otro... y otro más.

Y, a veces, aunque lo intentes, aunque vaya en contra de tu voluntad, no puedes hacer nada por evitar que existan todos esos soplos.

¿Qué hay entre la lucha y la resignación? Un maldito soplo.
Aún así, es preferible decantarse por ir contracorriente.




lunes 24 de noviembre de 2008

So take me don't leave me...

En un pequeño bar de Hollywood llamado 'Jack's Sugar Shack' en muchas ocasiones se esucha una mezcla de jazz, pop y tex-mex que tiene nombre propio: The Harry Dean Stanton Band. El que hiciera de agente del FBI en El Padrino II y acompañara más tarde en el reparto al increíble John Coffey en La milla verde, da nombre a una banda en la que, por pura afición, toca la guitarra.

Mucho antes, un grupo de chicos escoceses decidieron cambiar el que hasta entonces había sido el nombre de su banda, uno de los temas de The Beatles -Glass Onion -, por el que fuera el papel protagonista de Stanton en París, Texas.

Hay quienes dicen que abrieron el camino a bandas como Coldplay o Keane, pero Travis no suena tanto en las radiofórmulas. Al menos no tanto como Viva la vida o Everybody's changing y eso que estas bandas, sobre todo la primera, probablemente sepan que fue un bache de Travis el que, por así decirlo, les "echó una mano" para dar el gran salto al panorama musical. Pero, como en todo, el público decide.

Sin embargo, yo hoy, antes de dormir, decido quedarme con ellos. Mi padre dice que la música no ha de gustarte por las letras sino por eso, por la música. No estoy del todo de acuerdo porque, en días como hoy y con canciones como ésta, me decanto un poquito más por la letra...



domingo 23 de noviembre de 2008

Tirtha Kumar Phani y las 'guerras de trincheras'

Hace exactamente 57 años, sir Hugh Beaver, el que fuera director ejecutivo de Guinnes Brewery, discutía en un pequeño bar con sus compañeros de caza sobre cual era el pájaro más rápido de Europa. Pensó Beaver que, para evitar este tipo de discusiones, debería existir un libro en el que se recogiesen las respuestas a este tipo de preguntas. Por eso, el británico encargó a Norris y Ross McWhirter, al cargo de una empresa de investigación en Londres, que compilaran toda esta información; incluyendo, por supuesto, cual era el pájaro de caza más rápido de Europa: si el chorlito dorado o el urugallo. Así nació el Libro Guiness de los Récords. La primera edición se publicaría el 27 de agosto de 1955 y, desde entonces, son muchos los que sorprenden con nuevos récords para formar parte de él.

El año pasado, Tirtha Kumar Phani, inscribía en ese libro su récord guiness al completar corriendo en un año la distancia equivalente a un viaje de ida y vuelta entre Madrid y Buenos Aires. El Forrest Gump indio batía su propio récord - inscrito el año anterior- y demostró al mundo su enorme capacidad de resistencia.

A través de un excepcional Tom Hanks, Forrest decía no saber mucho de casi nada. Yo, aunque en algún momento pudiese parecer que quizá sé algo, la realidad es que sé poco de prácticamente todo. Menos de resistencia.

Hace tiempo escuché en otra película, esta vez en boca de Jude Law en el papel de Alfie, que resistencia es lo mismo que: "habilidad para recuperarse de los desengaños amorosos; capacidad para volver a lanzarse... ¡Volver a la vida!". Aunque yo más bien diría que eso es tan sólo el comienzo de la resistencia.

La resistencia es, al fin y al cabo, un largo proceso de subidas y bajadas. Es el factor clave, por ejemplo, de una guerra de trincheras, en la que se utiliza todo el armamento disponible para atacar y contratacar y, por supuesto, en la que no ha de bajarse la guardia mientras que se sigue luchando...

Así, durante la guerra emocional, la resistencia emocional (valga la redundancia) consigue que utilicemos todo el armamento disponible - sonrisas, paciencia, miradas al cielo, fuerza de voluntad, profundos respiros, abrazos, comprensión, palabras bonitas, ganas de vivir- para atacar y contratacar y, por supuesto, en la que no ha de bajarse la guardia - nada de llorar, ni de lamentarse, ni de mirar atrás- mientras que se sigue luchando...

Por eso mismo la guerra de trincheras también se conoce como guerra de desgaste. Y es que, al final, uno de los dos bandos termina cayendo. Porque ya no queda munición o porque se baja la guardia. Simplemente, se cae. Y ya no hay forma de volver a las trincheras. Porque has perdido. Han ocupado tu lugar. O tú has ocupado el suyo. Todo en esta vida entraña peligro.

La guerra de trincheras más importante de la historia duró prácticamente 4 años. Por su parte, Tirtha Kumar Phani resistió 22.581 kilómetros. No sé cuantos meses ni cuantos kilómetros quedan por delante. Mientras tanto, yo seguiré resistiendo.




lunes 17 de noviembre de 2008

70-69: Detalle A - Detalle B

Existe un lema dentro del mundillo del baloncesto que afirma que si crees que las cosas pequeñas no importan, deberías pensar en el ultimo partido que perdiste por un sólo punto. Eso debieron pensar los del Armani Jeans Milan el pasado jueves cuando, en los últimos minutos del partido de la cuarta jornada de la Euroliga contra el Real Madrid, el marcador del Palacio de Vistalegre marcaba 70-69, por obra y gracia de Louis Bullock. Para ser honestos no tengo ni la más remota idea del reglamento, estrategias y pasos de este deporte, pero verlo en vivo siempre hace que, por lo menos, aprendas un poquito. Sobre todo si tú me acompañas, pero eso pasa en todos los sitios.

Sea como sea ésto demuestra, a fin de cuentas, la enorme importancia de los pequeños detalles tanto en la pista, como en la vida. La mayoría de las personas deberían tener en cuenta que cuidar lo pequeño es mucho más importante que luchar por lo grande. Es más, se debería tener en cuenta la importancia de luchar por lo grande mientras vas cuidando todo lo pequeño. Reconozco que estar pendiente de ambas cosas requiere constancia, fuerza de voluntad y, sobre todo y más que nada, una visión generosa de la vida. No es fácil, está claro. Pero es que nadie dijo que lo fuera.

A quienes sólo miran lo grande les posee la avaricia o el egoísmo. Y, aunque la avaricia rompa el saco y el egoísmo pueda destinarles irremediablemente hacia la soledad, es posible-a lo mejor-quizá obtengan una victoria en sus trabajos o carreras. Más allá de eso, es posible-a lo mejor-quizá, fracasen como personas.

En cualquier caso siempre hay excepciones. Hay que recordar que, como muy bien dice el refranero español, Dios los cría y ellos se juntan. Por lo que los ávaros egoístas visionarios de lo grande tienden a unirse en pequeños grupos rehuyendo así de rupturas de sacos e, igualmente, de la soledad (pssss... ¡y no sé hasta qué punto!).

Entre sus diferentes acepciones, la RAE define detalle como "un rasgo de cortesía, amabilidad o afecto". Sin embargo, los sabios de la lengua no recogen la significación irónica del término detalle que bien podría concretarse del siguiente modo "un rasgo feo, rastrero, egoísta y envidioso". Quizá sea una acepción extremadamente personal escrita en un momento de ira desenfrenada (¡qué va, hombre!); así que, para ser ecuánime, diré que un detalle, visto desde el prisma negativo, también podría ser "un rasgo desafortunado sin malas intenciones".

Reconozco que soy una persona a la que los detalles le pueden fascinar o enervar tremendamente. Es verdad, puedes hacerme la mujer más feliz del mundo con el más pequeño de los detalles A. Pero también puedes hacerme mucho más daño de lo que te imaginas con sólo uno de los detalles B. Lo primero es bonito; lo segundo... lo segundo está en fase de cambio.

martes 11 de noviembre de 2008

Raulista

Vuelven a eliminarnos de la Copa del Rey y ésta vez un equipo de segunda B. Pero a mí me da igual. He pisado por primera vez el Estadio Santiago Bernabeu y, además, estrenando camiseta oficial de mi 7 favorito. Veía perfectamente las caras de frustración de los jugadores y tú mientras la mía de felicidad por encontrarme ahí, a tan poquitos metros del campo. Ha sido increíble.

viernes 7 de noviembre de 2008

Trains and winter rains

Hace 20 años que salió su primer trabajo, Watermark. Poco después me aficioné a su música. Paint the sky with stars o Amarantine son de esos pocos cd's de los que puedo presumir de originalidad (en el sentido técnico de la palabra). El resto de su discografía tampoco se me escapa. Era una de mis bandas sonoras perfectas para estudiar, darme largo baños de agua prácticamente hirviendo o relajarme tumbada en la cama. Muchos dicen que su música es toda igual. No lo niego. Pero, aún así, Eithne Ní Bhraonáin me encanta. Hace unos días en su página web podía leerse: «Enya on Madrid for one day on promotional work». Y en mi correo del trabajo un mail de Warner Music, ASUNTO: «Enya presenta su último trabajo en Madrid». Y más abajo: IMPRESCINDIBLE CONFIRMAR ASISTENCIA. Confirmé (y reconfirmé, por si a caso). Y ahí estaba yo. Y ella. En persona.


Menudita, tímida y simpática. Acompañada por su letrista, Roma Ryan, y su productor, Nicky Ryan, creador del llamado "coro a uno", ese que hace que la voz de la cantante se despliegue en varias capas de sonido, Enya contó como había pensado que éste sería originariamente un álbum navideño pero que, después de tres años de trabajo, And Winter Came... había terminado siendo un CD dedicado a una estación, el invierno, con una reflexión, según dijo ella, un poco oscura: "no puede volverse a casa como si nada hubiera cambiado porque el tiempo ha pasado..."

Trains and winter rains no going back no going home...




Si me hubiesen dicho hace un par de años que tendría delante a Enya para decirle "I really love your music"... No me lo habría creído.



jueves 6 de noviembre de 2008

Philippides, Churchill... y yo

Prácticamente la mayoría de nosotros nos encontramos alguna vez con un empeño o una tarea, en ocasiones difícil de llevar a cabo, que, precisamente por esa pequeña cualidad, constituye un estímulo y un desafío para quienes lo afrontamos. Si no ha sido intentar que el agua no arramplara con las murallas de nuestro estupendo castillo de arena decorado con curradísimos "churritosdearenamojada" o intentar terminarse un yogur sin cuchara apretándolo desde abajo, puede que quizá nos propusiésemos alcanzar determinados lugares, posiciones, estados emocionales... o personas. Si, a veces las personas también son una tarea difícil de llevar a cabo.

Sea como sea, cualquiera de nosotros se habrá visto, alguna que otra vez - o más bien diría que muchas veces-, ante un reto. Mayor o menor, pero todos ellos retos. La superación o el logro de esos retos define nuestras vidas y, en ocasiones, incluso las cambia por completo. Y no me refiero a conseguir instaurar la muralla china en la playa de Tambo ni dar con el sistema perfecto para rebañar yogures sin cucharas... Me refiero al resto. Todos esos retos, esos lugares, posiciones, estados emocionales, proyectos o personas, enmascaran la búsqueda real de felicidad (in the pursuit of happiness).

Es por eso que los retos conllevan una irremediable sensación de vértigo, de mareo. Y, por supuesto, de miedo. El problema es cuando te mareas, te mareas y te mareas... y después el vértigo y el miedo pueden contigo. La ilusión se mezcla con el temor de no estar a la altura; las ganas de experimentar se contraponen al agobio de no saber por donde empezar; y la felicidad de poder hacer todavía más de lo que te gusta se ve abrumada por la inseguridad de carecer de un colchón por si te caes.

Entonces, como decía un escritor francés, olvidamos que nuestra única meta es vivir y que vivir lo hacemos cada día y que en todas las horas de la jornada alcanzamos nuestras verdadera meta si VIVIMOS... Los días, dice, son frutos. Y nuestro papel es comerlos.

El reto de Philippides era correr durante 40 kilómetros para llegar a tiempo a Atenas y avisar de la victoria del ejército contra los persas. Lo consiguió. Llegó a tiempo antes de las 24 horas previstas para que mujeres y niños se quitaran la vida antes de verse saqueados, violados y asesinados por el enemigo. La dificultad de los retos entraña peligro. Y, aunque no entrase dentro de sus planes, Philippides murió nada más dar la noticia. A cambio, su reto, su logro, pasaría a la historia.

Por su parte, Winston Churchill no consiguió el reto que se propuso en 1945 y perdió las elecciones ante Atlee. A pesar de eso, su ejemplo y 'carrete' durante la guerra lograron unir a su pueblo cuando los nazis bombardeaban la capital de su país y otras ciudades del Reino Unido. Todo ello porque, como él mismo afirmaba, el optimista ve oportunidad en cada peligro; mientras que el pesimista ve peligro en cada oportunidad. Arriesgó, no ganó. Pero dio grandes lecciones al mundo y ayudó al giro del transcurso de la historia.

Por la mía, he dejado la agencia. Y el informativo. Me vuelco en un experimento, un proyecto. A partir de ya 'Madrid Ahora' se prolonga una hora más en parrilla, hasta las siete de la tarde, y yo sigo al frente. Dirigiéndolo y presentándolo. Confían en mí. Y yo no voy a hacer historia, ni dar lecciones al mundo. Sólo quiero superar los mareos, el vértigo y el miedo.

Supongo que, al fin y al cabo, la clave está en pensar en las posibilidades de cada uno y no en sus limitaciones. En, nuevamente, luchar por las cosas que quieres.

domingo 2 de noviembre de 2008

Rose Garden

Antes o después de inventar la fórmula que llevó a uno de los horrores más grandes de la historia -sin saber la repercusión que tendría entonces, y que tiene hoy-, Albert Einstein dijo que no entiendes realmente algo, a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela. Ella era guapa, divertida y moderna. No era una abuela normal, y tampoco era una persona normal. Compartíamos la coquetería, los celos y las inquietudes. Por ese orden. Además tenía otro millón de defectos que, por cierto, también compartimos, pero hoy no me apetece recordarlos. La verdad es que cada vez los recuerdo menos. Por eso se echan tanto de menos a las personas que ya no están, porque el tiempo hace que recuerdes sólo lo bueno que te dieron en vida. Por eso, y por todas las cosas que no pudiste decir antes de que se marchara.

Ayer fue el día en el que, por tradición cristiana, recordamos a los que ya no nos acompañan... aunque sea algo meramente simbólico porque, como canta Tontxu, las personas están vivas mientras que se las recuerda y por eso son algunas inmortales, eternas. El día 1 de noviembre fue el fijado por la Iglesia Católica para celebrar el "Día de todos los Santos", como respuesta a la celebración pagana del Año Nuevo Celta, ahora llamado Halloween. Una fiesta que, en nuestro país, comienza a celebrarse por muchos casi más que la que, por tradición, nos corresponde. Lo queramos o no, el trato o truco se va imponiendo a nuestras costumbres. Como todo lo americano.

Una vez hablé de un libro en el que el "cielo" era, por así decirlo, a gusto del consumidor. El suyo es un jardín de rosas, y ella, vestida de hippie, baila los temas de Lynn Anderson y Elvis Presley. Hay una mesa con paquetitos de ferrero rocher de tres y botes de cristal con marron glacé. De vez en cuando se sienta al lado con su mantita eléctrica, enciende un cigarro y lee biografías no autorizadas de la Virgen María o la vida y obra de Lutero.

Hoy hace dos años que se fue para allá. Murió sin aprender a manejar el mando de la televisión digital. Lo intenté. Y no era cuestión de que yo no lo entendiera, sino de que, además de guapa, divertida, moderna, coqueta, celosa e inquieta, mi abuela era una vaga redomada.

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