martes 29 de septiembre de 2009

The Masterplan

Conduces tu coche nuevo. El CD sigue girando a todo volumen. Una canción. Otra. Y otra más...




Minuto 1:34.

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And then DANCE IF YOU WANT TO DANCE
Please brother TAKE A CHANCE
You know THEY'RE GONNA GO
Which way they wanna go
ALL WE KNOW IS THAT WE DON'T KNOW
HOW IT'S GONNA BE
Please brother let it be
Life on the other hand won't make us understand
We're all part of the masterplan ...



Y ya lo sabes. Ríes hasta que te duele. Porque ya lo sabes. Porque ya lo sé. YA LO SÉ.



.......... DANCE IF YOU WANT TO DANCE

sábado 26 de septiembre de 2009

Balín

Hay quienes se desprenden con muchísima facilidad de las personas y sin embargo les cuesta desprenderse de un objeto. Los hay que van al contrario. A algunos parece que les da igual hacerlo de una cosa que de la otra. Yo, sin embargo, soy de las que le cuestan las dos. Así acumulo mi cuarto de mierda. Y me desbordan los papelitos y las cosas inútiles que terminar por provocarme ataques de alergia. Pero en fin... Soy así. Hoy me ha tocado despedirme de mi pequeño escondite de los ultimos cinco años... Y hasta que no he montado en el nuevo, no me he dado cuenta de lo muchísimo que voy a echarlo de menos. Bueno... Supongo que encierra demasiadas cosas. Demasiadas. Es el lugar que siempre quise para estar sola, donde nunca dejé de encontrarme cómoda, que me ha visto reír, llorar y las dos cosas a la vez. Es mi coche. Era mi coche. Ya ves tú qué tontería. ¿Cómo se puede echar de menos un coche? Pues sí, yo lo voy a echar de menos. Pero es para mejor. Sé que es para mejor. Como tantas otras cosas, ¿no?






lunes 21 de septiembre de 2009

Sopa

Compartimos el 99'9 % del ADN, un cuarto de 2x2 y la misma pasión por la música. Dicen que nos parecemos, pero las dos estamos de acuerdo en que, simplemente, es el aire familiar. Rubio, ojos claros y piel blanquita. Pero no, no nos parecemos. Tampoco en la forma de ser. Me encanta (y envidio) lo práctico que lo hace todo, la seguridad que tiene en sí misma, cómo se ríe cuando hago el idiota y su ilusión por hacer cosas que ella misma en el fondo sabe que no puede hacer. [Sueña, ¡déjala!] Y no soporto lo a su bola que va a veces, lo cutre que puede llegar a ser, que me acuse de perderlo todo o que sea incapaz de leerse un libro. Siempre me ha pedido que le dedicara una entrada en el blog. Y no entiendo por qué no lo he hecho antes. Porque la verdad es que a veces -y sólo a veces- se lo merece más que nadie. Hoy es su cumpleaños. Ya tiene 19.


Estás inflado de mediocridad

domingo 20 de septiembre de 2009

Las cosas que no dices

Es posible que sea por miedo. O, quizá, por cobardía. En realidad podría tratarse de orgullo. O simplemente por pereza. Pero a lo largo de nuestra vida, son muchas las cosas que se quedan sin decir. Existen mil y un motivos que podrían justificar una decisión que solemos envolver en excusas estúpidas del tipo "no es el momento", "no servirá de nada" o, la peor de todas, "prefiero no tener que arrepentirme".

Sin darnos cuenta de que, al final, las cosas que no dices... son aquellas que hacen más daño.

martes 15 de septiembre de 2009

Abróchate el cinturón




¿Para qué negarlo?

lunes 14 de septiembre de 2009

Vaciar

No siempre que rebosa un vaso, vuelve de nuevo a estar vacío con capacidad suficiente para seguir almacenando todas y cada una de esas gotas que van cayendo poco a poco, día tras día. A veces, un vaso rebosa un pelín, lo ensucia todo al rededor y, después, sigue tan lleno que tarda poco en volver a rebosar. Y así sucesivamente. Hasta que alguien, o algo, decide que antes que dejar que rebose, hay que empezar a vaciar.


domingo 13 de septiembre de 2009

El agujero de la cerradura de tu puerta

En una de las siete colinas sobre las que se fundó la ciudad eterna existe un lugar cuyo encanto se centra única y exclusivamente en el agujero de la cerradura de una puerta. A través de ese piccolo buco, se ve el que quizá sea el mayor tesoro de Roma; que, sin embargo, no pertenece ni a la ciudad, ni tampoco a los italianos. Nadie puede atravesar esa puerta y ningún objetivo es capaz de captar lo que sólo la facultad de admiración humana puede realmente apreciar.




Al ser humano, por lo general, pueden sorprenderle muchas cosas. Pero, quizá, las que más valor tienen, son aquellas que suceden cuando menos te lo esperas. Aquellas que no miran el reloj mientras te decides a abrir la puerta después de llamar, sino que arramplan sin más. Esas cosas, esos momentos, pueden llegar a cambiarte la vida. O pueden ser simplemente algo que te haga sonreír o llorar. Una anécdota más que la rutina se encargará de normalizar. Sea como sea, todas y cada una de esas cosas, dejan, de una manera u otra, una pequeña, o gran, huella en nuestras vidas. No se pueden planear. Ni puedes prever que sucedan. Es la gracia de nuestra existencia. A veces, las cosas, suceden sin más. Y uno no puede hacer absolutamente nada por evitarlo. Puedes sentir impotencia y desesperación. O puedes, simplemente, amoldarte a la nueva situación, y, como no, decidir en consecuencia. Porque siempre podemos decidir. Siempre podemos intentar cambiar las cosas.

Cuando menos te lo esperas, descubres en el agujero de la cerradura de una puerta la mejor vista de la cúpula del Vaticano. Y, del mismo modo, cuando menos te lo esperas la vida puede ofrecerte otra sorpresa, otra oportunidad... o, simplemente, otra forma de empezar a ver el mundo a través del agujero de la cerradura de tu puerta.