domingo 4 de octubre de 2009

Las películas ñoñas

Hay veces que es necesario, e incluso sano, permitirse el lujo de ver una de esas películas prototípicas, de esas "americanadas", ñoñas todas ellas. Y no sé si por casualidad, o masoquismo, solemos elegir ese vital momento en las peores circunstancias. Te enchufas una de esas en las que "chico conoce chica, todo se enreda, final feliz". Y, al acabar, interiormente te debates entre la felicidad de la historia ajena y la amargura de la propia. Y terminas, irremediablemente, autocompadeciéndote de la tuya y engullendo desenfrenadamente un paquete de galletas de chocolate mientras, absorbiendo todavía los mocos, te preguntas, simplemente, ¿por qué...?

Y es entonces cuando la discusión interna gira en torno a lo aprendido (porque se aprenden cosas en estas películas, te lo aseguro) y a lo que aún queda por aprender. Te quedas con esa frase de la protagonista 'la tristeza es lo fácil, es rendirse', pero TU protagonista sigue chillando 'me has estado llenando para ahora volver a sentirme vacía, perdida'.

¿Con qué te quedas?





«I'm all the days that you choose to ignore [...] It's all wrong, it's all right...»





«El salmón del Pacífico Norte sufre golpes hasta sangrar en su empeño de viajar cientos de kilómetros río arriba y contra la corriente, con un único propósito: el sexo, por supuesto, pero también la VIDA...» (ELIZABETHTOWN, 2005)


Al final, la respuesta, es siempre la misma.

1 comentarios:

Marcos Ortega dijo...

Con la respuesta es siempre la misma entiendo q te refieres al sexo... que al fin y al cabo, es una prolongación de la vida.