lunes 14 de septiembre de 2009

Vaciar

No siempre que rebosa un vaso, vuelve de nuevo a estar vacío con capacidad suficiente para seguir almacenando todas y cada una de esas gotas que van cayendo poco a poco, día tras día. A veces, un vaso rebosa un pelín, lo ensucia todo al rededor y, después, sigue tan lleno que tarda poco en volver a rebosar. Y así sucesivamente. Hasta que alguien, o algo, decide que antes que dejar que rebose, hay que empezar a vaciar.


1 comentarios:

Marcos Ortega dijo...

Siempre es mejor que rebose a que el vaso se rompa, ahí si que no hay manera de vovlerlo a llenar nunca.