domingo 23 de noviembre de 2008
Tirtha Kumar Phani y las 'guerras de trincheras'
Hace exactamente 57 años, sir Hugh Beaver, el que fuera director ejecutivo de Guinnes Brewery, discutía en un pequeño bar con sus compañeros de caza sobre cual era el pájaro más rápido de Europa. Pensó Beaver que, para evitar este tipo de discusiones, debería existir un libro en el que se recogiesen las respuestas a este tipo de preguntas. Por eso, el británico encargó a Norris y Ross McWhirter, al cargo de una empresa de investigación en Londres, que compilaran toda esta información; incluyendo, por supuesto, cual era el pájaro de caza más rápido de Europa: si el chorlito dorado o el urugallo. Así nació el Libro Guiness de los Récords. La primera edición se publicaría el 27 de agosto de 1955 y, desde entonces, son muchos los que sorprenden con nuevos récords para formar parte de él.
El año pasado, Tirtha Kumar Phani, inscribía en ese libro su récord guiness al completar corriendo en un año la distancia equivalente a un viaje de ida y vuelta entre Madrid y Buenos Aires. El Forrest Gump indio batía su propio récord - inscrito el año anterior- y demostró al mundo su enorme capacidad de resistencia.
A través de un excepcional Tom Hanks, Forrest decía no saber mucho de casi nada. Yo, aunque en algún momento pudiese parecer que quizá sé algo, la realidad es que sé poco de prácticamente todo. Menos de resistencia.
Hace tiempo escuché en otra película, esta vez en boca de Jude Law en el papel de Alfie, que resistencia es lo mismo que: "habilidad para recuperarse de los desengaños amorosos; capacidad para volver a lanzarse... ¡Volver a la vida!". Aunque yo más bien diría que eso es tan sólo el comienzo de la resistencia.
La resistencia es, al fin y al cabo, un largo proceso de subidas y bajadas. Es el factor clave, por ejemplo, de una guerra de trincheras, en la que se utiliza todo el armamento disponible para atacar y contratacar y, por supuesto, en la que no ha de bajarse la guardia mientras que se sigue luchando...
Así, durante la guerra emocional, la resistencia emocional (valga la redundancia) consigue que utilicemos todo el armamento disponible - sonrisas, paciencia, miradas al cielo, fuerza de voluntad, profundos respiros, abrazos, comprensión, palabras bonitas, ganas de vivir- para atacar y contratacar y, por supuesto, en la que no ha de bajarse la guardia - nada de llorar, ni de lamentarse, ni de mirar atrás- mientras que se sigue luchando...
Por eso mismo la guerra de trincheras también se conoce como guerra de desgaste. Y es que, al final, uno de los dos bandos termina cayendo. Porque ya no queda munición o porque se baja la guardia. Simplemente, se cae. Y ya no hay forma de volver a las trincheras. Porque has perdido. Han ocupado tu lugar. O tú has ocupado el suyo. Todo en esta vida entraña peligro.
La guerra de trincheras más importante de la historia duró prácticamente 4 años. Por su parte, Tirtha Kumar Phani resistió 22.581 kilómetros. No sé cuantos meses ni cuantos kilómetros quedan por delante. Mientras tanto, yo seguiré resistiendo.
Etiquetas:
Bipolar
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1 comentarios:
Hacía mucho que no pasaba por aquí y pensé en saludarte, y con qué buen post me encontré! Resistir. A todo, especialmente al miedo...
Un beso!
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