domingo 2 de noviembre de 2008

Rose Garden

Antes o después de inventar la fórmula que llevó a uno de los horrores más grandes de la historia -sin saber la repercusión que tendría entonces, y que tiene hoy-, Albert Einstein dijo que no entiendes realmente algo, a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela. Ella era guapa, divertida y moderna. No era una abuela normal, y tampoco era una persona normal. Compartíamos la coquetería, los celos y las inquietudes. Por ese orden. Además tenía otro millón de defectos que, por cierto, también compartimos, pero hoy no me apetece recordarlos. La verdad es que cada vez los recuerdo menos. Por eso se echan tanto de menos a las personas que ya no están, porque el tiempo hace que recuerdes sólo lo bueno que te dieron en vida. Por eso, y por todas las cosas que no pudiste decir antes de que se marchara.

Ayer fue el día en el que, por tradición cristiana, recordamos a los que ya no nos acompañan... aunque sea algo meramente simbólico porque, como canta Tontxu, las personas están vivas mientras que se las recuerda y por eso son algunas inmortales, eternas. El día 1 de noviembre fue el fijado por la Iglesia Católica para celebrar el "Día de todos los Santos", como respuesta a la celebración pagana del Año Nuevo Celta, ahora llamado Halloween. Una fiesta que, en nuestro país, comienza a celebrarse por muchos casi más que la que, por tradición, nos corresponde. Lo queramos o no, el trato o truco se va imponiendo a nuestras costumbres. Como todo lo americano.

Una vez hablé de un libro en el que el "cielo" era, por así decirlo, a gusto del consumidor. El suyo es un jardín de rosas, y ella, vestida de hippie, baila los temas de Lynn Anderson y Elvis Presley. Hay una mesa con paquetitos de ferrero rocher de tres y botes de cristal con marron glacé. De vez en cuando se sienta al lado con su mantita eléctrica, enciende un cigarro y lee biografías no autorizadas de la Virgen María o la vida y obra de Lutero.

Hoy hace dos años que se fue para allá. Murió sin aprender a manejar el mando de la televisión digital. Lo intenté. Y no era cuestión de que yo no lo entendiera, sino de que, además de guapa, divertida, moderna, coqueta, celosa e inquieta, mi abuela era una vaga redomada.

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4 comentarios:

Marcos Ortega dijo...

Una pena que siempre se vayan los mejores, pero haces buen honor a tu abuela y al sentimiento que sientes por ella rememorándola aquí, así hoy es, un poquito abuela de todos :)

Anónimo dijo...

Hola Carmen.

Aquí Rodrigo, recién llegado de Cuba (ya sabes, no hace falta que te explique por qué elegí ese destino). Me he pasado algo más de un mesecillo visitando ese país lleno de contradicciones (igual que el nuestro, pero de otras diferentes). No sé, quizás se trate de una experiencia digna de ser vivida cuanto antes: probablemente cambie tu visión del mundo.

Como no he venido ha hablar de mi libro ;) pues pasaba a saludarte y a decirte que sigo leyendote cuando puedo. Ahora, además, también se puede escucharte un poquito (Milagro de las tecnologías!), lo cual me alegra mucho.

Espero verte algún día por la facultad este año (me quedan dos, sí), aunque voy más bien poco.

Bueno, pequeña, un beso grande!

Rodrigo

cardesorden dijo...

Ya te quedan menos que a mi, pero 3 en un número que me gusta para acabar la carrera en febrero de 2009, porque 9 es múltiplo de 3... já! (tonterías...) Me alegra ver que te pasas por aquí, y, además que me escuchas! El viernes entrevisté a Mago de Oz en el programa... :P cuando te entrevisto a ti y a tu grupo? un besito

P.D. unas cañas para que me cuentes eso de Cuba, eh??

* Me encanta eso de que sea abuela de todos... :)

Anónimo dijo...

Oye, entrevista a mi grupo cuando quieras... tú llámame y verás cómo te atendemos, como a una Reina (jijiji). Lo de las cañas estaría genial, pero que no caiga en saco roto. eh!!! Que estas me las conozco yo. Buscamos un huequin y tomamos algo.

Bueno, guapa, a pasarlo bien, y no me trabajes tanto, andaaa

MAUK