miércoles 26 de noviembre de 2008

A mess

¿Qué hay entre la pasión y la rabia? ¿entre la comprensión y el agotamiento? ¿entre los hoyuelos y las lágrimas? ¿entre la fuerza de voluntad y la dejadez? ¿entre la alegría y la tristeza? ¿entre el acercamiento y el orgullo? ¿entre el cariño y la indiferencia? ¿entre la certeza y la duda? ¿entre el avance y el retroceso? ¿entre la ilusión y la desgana? ¿entre la estabilidad y el desequilibrio? ¿entre la confianza y la incredulidad? ¿entre el piropo y el mal gesto? ¿entre el optimismo y el pesimismo? ¿entre lo interesante y el aburrimiento? ¿entre la añoranza y la costumbre? ¿entre el amor y el olvido? ¿entre la vida y la muerte?
Un soplo.


La vida es un soplo, tras otro, y otro... y otro más.

Y, a veces, aunque lo intentes, aunque vaya en contra de tu voluntad, no puedes hacer nada por evitar que existan todos esos soplos.

¿Qué hay entre la lucha y la resignación? Un maldito soplo.
Aún así, es preferible decantarse por ir contracorriente.