
En Internet no está la otra foto - la prefiero-. Me encanta la Gran Vía madrileña. Los batidos de plátano y piña. Coger, que no comprar cuestión de crisis económica no de falta de ganas, discos en la Fnac. Anotar títulos de las novedades de Literatura y ver el modo en que los podría encajar en el programa. Observar las maniobras de captación de los "hombres anuncio" aunque ya estén prohibidos. Imaginarme las vidas de los que esperan el verde del semáforo. Sonreír a los de la otra acera cuando nos cruzamos por el paso de cebra. Coger todos los papelitos que repartan por la calle - ¿esos también están prohibidos ya? -. Mirar hacia lo más alto de los edificios porque siempre solemos mirar al suelo mientras caminamos. Que haga frío y llevar bufanda. También mis gafas de ver. Que algún guiri me pregunte donde está la puerta del Sol. O la Cibeles. O Banco de España. Si es italiano, mejor. Cotillear los inmensos carteles de los cines para poder decir: "quiero ver esa" y al final no ver ninguna. La boca del Metro. Las calles iluminadas por los bares y restaurantes. Sobre todo la acera que ilumina el Museo del Jamón. El Teatro Compac Gran Vía. Por eso me gusta Todas las pequeñas cosas. Y por el Na,na,na,na,na,na,na,...

1 comentarios:
Disculpame, el Museo del Prado es por aquí?
Gracias
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