El suelo está frío. Es lo que tiene el mármol. Como la mejor época es abril (como en la foto) o septiembre, lo ideal es acompañar el silencio - mi silencio- con algo todavía más frío: un gelato di fragola, banana, mandarina e cioccolato con un po' di panna (¿te estás preguntando si caben todos esos sabores? Es Italia, créeme: caben).
martes 2 de septiembre de 2008
Un rincón
Todo el mundo tiene rincones favoritos. Esos sitios donde estarías callada sin necesidad de nada ni de nadie durante horas. Éste, es uno de los míos.
Habría cogido un vuelo esta misma mañana y me habría plantado allí. Recorrería esas pequeñas callejuelas donde el olor a pizza e focaccia se mezcla con los ruidos dei motorini y llegaría hasta este punto. Éste, y no otro. Te encantaría. Es verdad que a cualquier hora es impresionante, pero a partir de las diez de la noche es otra historia... Los guiris están durmiendo porque llevan desde las siete de la mañana en pie para hacer cola y poder recorrer los Museos Vaticanos y desembocar en la Capilla Sixtina, escuchar largas explicaciones de "pedruscos" que un día fueron grandes templos nei Fori Imperiali o subir hasta la Croce di Malta para asomarse por un agujerito. Así que puedes disfrutar del ambiente en todo su esplendor.
Te juro que no sé que es lo más especial. Quizá el hecho de encontrarme en un pronaos bajo dieciséis columnas cuya altura supera los 14 metros. Además no son dieciséis columnas cualquiera. Si vinieras conmigo intentaríamos rodear una de ellas y verías como no conseguiríamos agarrarnos bien las manos. Y te contaría que, para construirlo, los grandes emperadores romanos trajeron granito rojo desde Egipto y mármol pentélico desde Grecia. El bronce fue otro de los materiales importantes... recubría toooooooodo el techo del pórtico. No sé de donde provenía el bronce, pero terminó fundiéndose en 1625 por orden del Papa Urbano VIII Barberini para que Bernini construyera el Baldaquino de San Pedro y los cañones del Castel Sant' Angelo. Quod non fecerunt barbari, fecerunt Barberini (Lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini). Eso decía el pueblo romano. Siempre me ha encantado contar esa historia a todos los que he llevado allí. Tampoco me preguntes por qué. Me gustan los entresijos de los emperadores romanos, los papas y los reyes. No tanto como la Segunda Guerra Mundial, pero me gustan. Y precisamente este rincón fue templo consagrado a todos los dioses, donado más tarde al Papa Bonifacio IV para ser consagrado a Santa María de los Mártires y, más tarde, convertido en Panteón de los reyes de Italia.
Ya dentro, tiene la cúpula más grande que se haya realizado jamás, uno de los materiales con que fue construida es la piedra pomez. Siempre me hizo gracia. Ya ves, qué estupidez. No ha habido vez que no me haya dislocado el cuello de tanto mirar hacia el óculo. Es impresionante.
Aún así, yo prefiero quedarme fuera. Justamente ahí, sentada.
Algunas parejitas y grupos de amigos - suelen ser los guiris nocturnos - cenan en las terracitas cercanas, degustano un buon piatto di pasta y ascoltano un concertino per violino che non avevano richiesto. Los romanos pasean vociferando o carcajeando. Son muy escandalosos. Estoy convencida de que te gustaría mucho.
El suelo está frío. Es lo que tiene el mármol. Como la mejor época es abril (como en la foto) o septiembre, lo ideal es acompañar el silencio - mi silencio- con algo todavía más frío: un gelato di fragola, banana, mandarina e cioccolato con un po' di panna (¿te estás preguntando si caben todos esos sabores? Es Italia, créeme: caben).
El suelo está frío. Es lo que tiene el mármol. Como la mejor época es abril (como en la foto) o septiembre, lo ideal es acompañar el silencio - mi silencio- con algo todavía más frío: un gelato di fragola, banana, mandarina e cioccolato con un po' di panna (¿te estás preguntando si caben todos esos sabores? Es Italia, créeme: caben).
Ya está. No necesito nada más...
Etiquetas:
La vuelta al mundo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
Todos tenemos rincones así... gracias a dos el mio no esta tan lejos porque sino me moriria sin pdoerir cada determinado tiempo! no se como aguantas tu!
ok me convenciste. En Buenos Aires tenemos mucho de Italia pero, claro...Roma es Roma!
Un saludo
Publicar un comentario en la entrada