miércoles 16 de julio de 2008

Perdón


Desde pequeña me enseñaron que el 'perdón' no es sino un acto de amor en el que una persona 'olvida' alguna ofensa de otra, sea cual sea el ámbito en el que se encuentra o la situación, con el único objetivo de evitar enfados y separaciones porque hay algo, aunque sea mínimo, que está por encima del daño.


Me pongo un poco mística y os cuento que la persona que más profundizó sobre el tema del perdón, dentro del catolicismo y por lo que he estado leyendo, fue San Francisco de Asis, quien distinguía entre tres niveles de perdones:



  1. PERDONAR A DIOS


  2. PERDONAR A QUIEN NOS HA HECHO DAÑO


  3. PERDONARSE A SI MISMO

Perdonar a Dios consiste en perdonarle el echarle en cara eso de: "¿Por qué me dejas sola? ¿Por qué no me echas una mano cuando lo necesito? No me merezco que me hagas ésto..."


Perdonar a quien nos ha hecho daño es perdonar a quien nos traiciona, nos miente, nos daña, nos da la espalda, nos roba, nos ofende, y lo que sea que nos haga. Lo que nos ha hecho tenemos que recordarlo, pero sin que nos duela. Recuerdo, no dolor.


Dice San Francisco de Asis que no hay que confundir perdonar con olvidar. ¿Por qué? Pues porque hay cosas que duelen tanto, dañan tanto... que no se olvidan. Pero, dice, ahí está el error de mucha gente. Esperar a olvidar para poder perdonar. Y arriesgarte a morir sin perdonar.


Así que perdonar a quien nos ha hecho daño es recordar sin sentir deseos de venganza, resentimiento, o lo peor: ira.


Siempre he dicho que no creo en quien dice 'perdono, pero no olvido'. Normalmente porque quien utiliza esa expresión está guardando dentro de sí muchísimo rencor (renococedlo, no seáis hipócritas...). Los sentimientos feos carcomen. El rencor, la ira y el odio son de los que más.


Aquí prefiero quedarme con Borges: "Yo no hablo de venganzas ni perdones, EL OLVIDO ES LA ÚNICA VENGANZA Y EL ÚNICO PERDÓN".


Perdonarse a sí mismo es el más dificil de todos los niveles. Según San Francisco porque con quien mostramos menos misericordia es precisamente con nosotros mismos y porque este nivel conlleva aceptar que, como seres humanos, no somos perfectos. Nos equivocamos. Fallamos. Hacemos daño. Pedimos disculpas... Y a veces no sirve de nada.


Quizá porque me lo enseñaron o simplemente porque mi naturaleza es así, no me cuesta absolutamente nada pedir perdón - incluso cuando pienso que tengo razón pero que la dicha es buena-, ni mucho menos perdonar. Será también por aquello de que no me gusta el enfado. No me refiero, por supuesto, a un 'perdón' fácil, un 'perdón' porque sí, como a los locos. Cuando pido perdón LO SIENTO DE VERDAD.


Hay quien dice que saber perdonar es una virtud; otros que una terapia; otros que no es un acto, sino un logro conseguido como meta. Francamente, no lo sé. Yo pido perdón. Me pongo en el lugar de la otra persona con mucha facilidad y al mismo tiempo soy incapaz de dejar que los sentimientos feos me carcoman por dentro. Y pido perdón. Todas las veces que haga falta. Perdón. Perdón. Perdón...


Por eso quizá me cuesta muchísimo aceptar no ser perdonada. No es cuestión de orgullo, sino más bien de tristeza. Pensar que no sólo lo hice mal, sino que, además, por mucho que haya empatizado, reflexionado y pedido de corazón un PERDÓN la otra persona no sea capaz de dármelo... Eso. Eso me pone realmente triste.



Hoy perdoné a Dios.


Me perdoné a mí misma.


Pero creo que no conseguí que me perdonaran.




Supongo que mi terapia se quedó a medias. Triste, sí.



3 comentarios:

Marcos Ortega dijo...

Yo, para bien o para mal, soy una persona que perdona muy fácilmente y de corazón...
De hecho a veces soy hasta tonto... por eso me da mucha rabia cuando hay gente que no entiende que yo tambiénpuedo equivocarme y que necesito que me perdonen...

Marcelo dijo...

Perdona si te lleno de elogios, pero este texto lo merece: es maravilloso, Borges incluido. Las Madres de plaza de mayo dicen: "ni olvido ni perdón"
A mi megusta pedir perdóm, y darlo (por favor, perón y gracias)

Quería incluirte en la continuación de mis Pedro Menárdez 2.008.
Cuento con tu aprobación?
Un fuerte abrazo
Marcelo

Marcelo dijo...

Gracias Carmen! Debo pedirte perdón dos veces, ya que puse perdóm y peron en el comentario anterior. Será que en realidad no pido tanto perdón que no acierto con la palabra?