martes 8 de julio de 2008

Egocéntrica... o no


Un gran tazón de leche.


Normalmente la leche me gusta bien caliente con mucho Cola Cao y los crispis hechos papilla. Aunque hoy, como otras veces, he optado por la leche fría sin más, para que los crispis crujan en mi boca.


Sea como sea: la cuchara sopera. Mi madre no lo aguanta, pero a mi me flipa.


Está todo a oscuras y justo en frente la ventana de mi habitación recoge el reflejo de mi cara iluminada por la pantalla del portátil.


Me miro.


¡Qué egocéntrica!, dirás.


Pero no es eso, ni mucho menos. Miro mi reflejo y me pregunto, me pregunto y me vuelvo a preguntar.


Me flipa el crujir de los crispis. Por cierto la leche es ENTERA. Es decir, de verdad.


Mi reflejo está cansado. Mis ojos tienden irremediablemente hacia abajo. Y las comisuras de la boca los acompañan en un gesto casi inexpresivo, quizá triste. Me pregunto qué hacer, qué decisión tomar, qué dirección seguir. Me pregunto.


Apoyo los codos sobre la mesa, bajo la cabeza y los dedos de mis manos se deslizan por mi pelo, apretando fuerte, como si de alguna manera fuera así a extraer la información que necesito. Mi respuesta. Mis respuestas.


Ayer en el programa la psicóloga nos preguntó A QUÉ TENÍAMOS MIEDO.


En primer lugar contesté A LA SOLEDAD...


Cuando me preguntó QUÉ MÁS... le dije: A VER SUFRIR A LAS PERSONAS QUE QUIERO...


Hoy pienso sobre todo eso y vuelvo a mirar mi reflejo. ¿Seré egocéntrica? ¿Está mal ese orden? ¿Está mal tener miedo a la soledad? ¿anticiparlo a algo tan horrible como ver sufrir a las personas que uno quiere?


Aprieto más fuerte el pelo. Vuelvo sobre mi reflejo y sigo escribiendo. A decir verdad ni si quiera sé qué estoy escribiendo.


Te echo de menos.


Me echo de menos.


No creo que sea egocéntrica, sólo intento encontrarme porque estoy completamente perdida.


Y si... Me aterra estar sola.


No seas cínico porque todo el mundo teme la soledad. Ya te lo dije una vez. El ser humano depende químicamente de sus iguales. Por eso lo normal es tender a no soportar la soledad. Y yo en ese sentido soy muy normalita.



6 comentarios:

Marcos Ortega dijo...

La soledad puede ser un terrible miedo... Somos seres sociales y como tales necesitamos de otros seres semejantes y además necesitamos sobrevivir. Nosotros, nuestro organismo no sobrevivie si sobreviven oros y no nosotros. Todos somos egocéntricos y egoístas, el problema está en saber verlo y moderarlo. Pero de egocéntrica nada, o estas viviendo la vida de otro en lugar de la tuya???

Marcelo dijo...

Para querer a los demás hay que quererse uno, sea uno un rock star o la Madre Teresa.
Me olvidaba! La leche entera es la única leche posible.

Txïo [ 悲しい 瞳 の 女 ] dijo...

Si tienes miedo a la soledad, aprende a vivir con ella. Creo que (aprender a) estar solo es algo muy sano.
Pero, sea como sea, fue una reflexión muy acertada :-)
Y ya sabes, cuando quieras me avisas y tomamos un café. O leche fría (con crispis).

Carmen González - Llanos dijo...

Me refería más bien a la soledad absoluta, a la no deseada... Los momentos de soledad buscados y queridos son INDISPENSABLES y NECESARIOS... mmmmm... algún día escribiré sobre ello XD

Anónimo dijo...

Quizá seas normal. Pero tu normalidad me encanta.

PD: Travis sigue sonando en la COPE...

Sonia Baños dijo...

Solos. Solos aunque acompañados. Solos estándo solos. Solos por necesidad, capricho, imposición, circunstancias.
Tirada en el sofá de mi casa, viendo nada, sintiendo nada, aplastando el cigarro en cualquier cosa que encuentro con tal de no levantarme. La soledad es terrible. Ir a una fiesta y encontrarse sola es horrible. Estar a diario sola, cada noche, en cada momento, es insoportable.
Qué nos falta ¿es un qué o un quién? Qué nos falta, qué nos completa. ¿Es demasiado pronto para saberlo? Igual que la felicidad no es un estado sino un momento, la soledad es un instante también, donde uno se pregunta ¿qué estoy haciendo con mi vida? ¿es esto lo que quiero?

En fín, es común a todos. Todos.